
ENFERMEDAD
El Alzheimer es una enfermedad Neurológica que produce un deterioro progresivo y total de las funciones cognitivas (pérdida de memoria, alteración del lenguaje, pérdida del sentido de la orientación y de las funciones ejecutivas), frecuentemente acompañada de cambios en la personalidad y en el comportamiento, y que conlleva una merma progresiva de la capacidad del individuo para llevar a cabo las actividades de su vida diaria.
El Alzheimer destruye algunas neuronas del cerebro y la transmisión que entre ellas existe. Degeneran en particular aquellas células neuronales implicadas en la regulación de la memoria, localizadas en regiones específicas del cerebro como el hipocampo y la corteza.
El resultado fatal de la evolución de la enfermedad es una atrofia del cerebro. En primer lugar se reduce el lóbulo temporal o hipocampo y posteriormente, la corteza. Ambas regiones son las responsables de almacenar y recuperar información nueva por lo que su reducción afecta a la capacidad de las personas para recordar, hablar, pensar y tomar decisiones.
La enfermedad de Alzheimer ya es la principal causa de demencia en personas mayores de 65 años y, a partir de esta edad, su prevalencia aumenta de forma exponencial. El aumento de la esperanza de vida y el progresivo envejecimiento de la población hace presagiar un incremento de la población afectada, que puede alcanzar dimensiones epidémicas. En la actualidad hay más de 36 millones de personas afectadas por algún tipo de demencia en todo el mundo, de las cuales más de 7 millones se encuentran en Europa. En España padecen la enfermedad más de 600.000 personas.
SÍNTOMAS
Los síntomas más frecuentes son:
| • | La pérdida de la memoria. |
| • | Dificultades de orientación espacial. |
| • | Dificultad para encontrar las palabras adecuadas o para comprender. |
| • | Dificultad para realizar las tareas habituales y ejecutivas. |
| • | Cambios de humor y alteraciones en el comportamiento. |
El principal factor de riesgo para padecer la enfermedad de Alzheimer es la edad avanzada, si bien la causa primera se desconoce en la mayoría de los casos. El Alzheimer, es una enfermedad que no entiende de etnia o lugar de procedencia. Cada persona experimenta la enfermedad de una manera particular, pero el resultado es el mismo para todos ellos: incapacidad para cuidar de sí mismos y necesidad de ayuda y asistencia en todos los aspectos de la vida cotidiana.
Para obtener más información sobre los síntomas más comunes del Alzheimer y detectar las diferencias con los cambios normales de la memoria derivados de la edad se puede consultar el siguiente enlace.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico del Alzheimer se basa en la descripción del comportamiento del paciente, facilitado por una persona cercana, junto con la realización de un examen del estado físico y neurológico del enfermo, así como de distintas pruebas complementarias que permiten descartar otras causas potencialmente tratables.
Al hacer un diagnóstico es importante excluir otras dolencias que pueden ocasionar pérdida de memoria, tales como la depresión, infección urinaria, enfermedades de transmisión sexual (como la sífilis), problemas hormonales (tiroides), deficiencia vitamínica o la existencia de tumores cerebrales. El diagnóstico actual es tardío, ya que la enfermedad se confirma en un momento en el que el daño cerebral existente es ya muy notable e irreversible, si bien las lesiones se inician con gran probabilidad varias décadas antes de que los pacientes manifiesten los primeros síntomas clínicos de la enfermedad. De hecho, en un sentido estricto, el Alzheimer sólo puede ser confirmado con seguridad mediante el examen del cerebro en la autopsia.
La prevención del Alzheimer y su diagnostico precoz son una de las principales herramientas para hacer frente a la enfermedad. Un diagnóstico precoz de la enfermedad permitiría a los cuidadores prepararse para hacer frente a la progresión de la enfermedad y proporcionar a las personas afectadas la oportunidad de tomar decisiones sobre sus asuntos personales y profesionales antes de perder sus facultades.
TRATAMIENTO
Los tratamientos farmacológicos aprobados para su uso en la enfermedad de Alzheimer contribuyen a aliviar los síntomas clínicos en las primeras fases de la enfermedad y disminuyen la intensidad de los trastornos conductuales, pero no son capaces de detener o ralentizar de forma significativa su progresión en el tiempo.
En la actualidad existe una gran cantidad de nuevos fármacos en fase de experimentación clínica, si bien por el momento ninguno se ha demostrado eficaz para prevenir o detener el avance inexorable de esta enfermedad.
En estas circunstancias las terapias no farmacológicas han pasado a un primer plano.
Los programas de estimulación cognitiva y de entrenamiento de las actividades de la vida diaria, administrados de forma individual o en grupo, especialmente en las etapas más iniciales de la enfermedad, parecen tener efectos positivos y están siendo evaluados concienzudamente. A su vez, los programas de apoyo, asesoramiento y formación de cuidadores, tanto a profesionales como a familiares, son esenciales para contribuir al bienestar de los pacientes y su entorno.
Los programas de estimulación cognitiva y de entrenamiento de las actividades de la vida diaria, administrados de forma individual o en grupo, especialmente en las etapas más iniciales de la enfermedad, parecen tener efectos positivos y están siendo evaluados concienzudamente. A su vez, los programas de apoyo, asesoramiento y formación de cuidadores, tanto a profesionales como a familiares, son esenciales para contribuir al bienestar de los pacientes y su entorno.
En cuanto a la prevención no existe ninguna prueba concluyente de que haya medicamento, elemento nutricional o procedimiento cognitivo alguno que evite o disminuya el riesgo de padecer algún tipo de demencia y, en particular, la enfermedad de Alzheimer. Pese a ello, en los últimos años, numerosos estudios sugieren que todo aquello relacionado con la prevención de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (hipertensión arterial, diabetes, hipercolesterolemia, etc) y con la promoción de hábitos de vida saludables (ejercicio físico moderado y regular, dieta sana, no fumar, no consumir alcohol de forma excesiva, etc.) podría contribuir a disminuir la incidencia de este tipo de enfermedades.
INVESTIGACIÓN
En este momento, las prioridades de la investigación sobre el Alzheimer son desarrollar nuevas tecnologías para el diagnóstico preciso y precoz de procesos neurodegenerativos en personas que no presentan síntomas, y la disposición y validación de tratamientos que ralenticen o prevengan el desarrollo de la enfermedad.
Actualmente uno de los mayores esfuerzos científicos consiste en el desarrollo y validación de nuevas técnicas diagnósticas que permitan detectar directa o indirectamente las lesiones anatomopatológicas de la enfermedad lo antes posible, idealmente antes de que aparezcan los síntomas clínicos y de que se haya producido una importante pérdida de neuronas y sinapsis. La investigación científica se dirige a la evaluación de la sensibilidad y especificidad de nuevos marcadores biológicos y funcionales, como la determinación en líquido cefalorraquídeo de proteínas implicadas en la fisiopatología de la enfermedad (como las proteínas A?42-amiloide, tau y tau fosforilada), las mediciones del hipocampo y corteza entorrinal mediante resonancia magnética nuclear así como la determinación de la carga de amiloide cerebral mediante tomografía de emisión de positrones (PET).
Se trata de abordajes en fase experimental que, en el futuro, pueden formar parte las pruebas estándar para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer.
De otra parte, aún no se conocen con suficiente detalle los marcadores biológicos indicativos o antecesores del inicio de estas enfermedades, los estudios longitudinales o cohortes constituyen un elemento clave a la hora de detectar cómo prevenir las demencias y los problemas cognitivos del envejecimiento de una manera eficaz.
Estos programas, sin precedentes en España y muy pocos en el mundo, consisten en la realización de exámenes periódicos a un extenso grupo de personas durante toda su vida.De este modo se posibilita la obtención de nuevo conocimiento y se facilita la detección de factores desencadenantes sobre los cuales incidir en el desarrollo de tratamientos modificadores del curso de la enfermedad y terapéuticos que podrían aplicarse al inicio de la enfermedad.
hola a todos,
ResponderEliminarme llamo Gregorio y me interesa el tema de ayudar a las familias con un enfermo de Alzheimer. Vivo en Gran Canarias y estoy dispuesto a compartir y ayudar en todo lo que puedo.
Tengo la formación profesional de atención especializada de personas con esta enfermedad.
Un saludo a todos y hagamosles la vida más agradable.
Gregorio
Hola a todos.
ResponderEliminarMe llamo Macarena, y actualmente estoy estudiando un curso de "Atención especializada para enfermos de Alzheimer". Es un tema muy interesante, ya que con él se podrá ayudar a numerosas familias que padezcan estos casos, y de la mejor forma porque estoy adquiriendo información de como tratar a pacientes con esta enfermedad de la mejor manera para así hacerle al paciente una vida más llevadera y agradable.